Cuando el dolor empieza a robarte lo que amas
Hay historias que empiezan con un simple “me molesta la espalda”… y terminan poniéndote la vida patas arriba. Eso le pasó a esta paciente, que pasó de hacer rehabilitación como cualquier persona con dolor lumbar, a tener que abandonar cosas que la llenaban: el tenis, el movimiento, su rutina normal. El dolor dijo “aquí mando yo” y empezó a limitar cada día un poco más.
Después de una primera cirugía tradicional por vía posterior, la cosa no mejoró. Al contrario: meses después empezó un dolor agudo que bajaba por la pierna derecha, bajo la rodilla. Buscó respuestas —dos, tres médicos— y nada. Cero claridad. Cero soluciones.
La búsqueda de respuestas… y el encuentro con la Dra. Sacramento
Tras investigar y apoyarse en recomendaciones de otros especialistas y de su entorno, llegó a la consulta de la Dra. Cristina Sacramento. Ya había escuchado buenos resultados: una familiar de su padre había sido operada por ella con total satisfacción. Era esa señal que uno agradece cuando vive atrapado en el dolor.
Lo que cambió todo: una cirugía mínimamente invasiva de columna
La Dra. Sacramento propuso una técnica completamente distinta a lo que le habían hecho antes. Nada de volver a abrir por detrás. Esta vez, el abordaje fue por el costado izquierdo, sin cortar músculo: solo piel. A través del psoas se colocaron unas “cajitas” para estabilizar los niveles L2 y L3.
La diferencia fue abismal:
Menos agresiva.
Menos impacto.
Más lógica para su caso.
Y, sobre todo: más esperanza.
Una recuperación que por fin tenía sentido
El proceso fue progresivo, sin milagros instantáneos, pero con resultados sólidos:
– Recuperó movilidad.
– El dolor dejó de dominar su vida.
– Puede andar sin miedo.
– Puede dormir boca arriba, algo que antes era ciencia ficción.
– Si un movimiento puntual activa una molestia, su cuerpo solo “avisa”… y al recolocarse, desaparece.
Lo importante: ya no existe ese dolor que se queda durante horas y horas.
Las limitaciones que la tenían atrapada prácticamente desaparecieron.
Volver a vivir sin que la espalda decida por ti
Este testimonio lo resume todo: la elección de la técnica adecuada puede cambiar un destino. La cirugía mínimamente invasiva de columna no solo resolvió el problema, sino que le devolvió autonomía, calidad de vida y la tranquilidad que había perdido.


